El valor de una vida.Por: Carmen Coello.

Febrero 23, 2009

 Tristemente, “Marta” ha sido la noticia de la semana pasada; joven, preciosa por dentro y por fuera, inocente, confiada; algo que nos desgarra a todos y sobremanera, a quienes tenemos hijos o hijas. No resisto la empatía con ese padre que se muestra duro, de cara al público, y con esa madre que se muere por dentro, los supera la situación, y a mí también.

Siempre hay un pero. Los carroñeros de la información hacen su momento, entrevistan a niños y niñas, consumen horas y horas con el tema, y mientras ahora muchos nos preguntamos ¿qué demonios pasa entre nuestros jóvenes? Sin querer considerar que son nuestro reflejo ¡No hay culpa!, son menores.

Educación, ésa es la teoría de todos los que pensamos de forma semejante. El poder del macho dominante “mía o de nadie”, se repite y ya no digamos esa “falsa amistad solidaria” que ayuda y silencia el desmán ¿Dónde está? ¿Qué hacemos los adultos? ¿Cómo vamos a parar toda esta máquina de matar? Hemos valorado y seguimos valorando la vida de esta niña, ¡su vida!, que evidentemente merecía. Me pregunto ¿es necesario tanto programa de cotilleo disfrazado de información? De cualquier forma esos malditos no saben, no contestan, no le conviene al dinero fresco.
Mientras por otro lado, esos niños de color negro cetrino, que tienen la osadía de dejar a sus familias, sus poblados, sus miserias, mueren como peces fuera de una pecera y resulta que son pocos los que se conmueven, los que se estremecen ante el terror del desconcierto, o por lo menos, todo ocurre de otra forma.

Tengo el físico estrujado, aniquilado por ver esas imágenes de cómo se recogían esos cuerpos inertes, peleles del mar y de la fuerza de las olas.
No se han hecho casi programas especiales, entrevistas, ni pancartas. Bueno, para ser justa si que se han tirado al mar héroes sin nombre conocido, que con enorme sentido de la justicia han intentado lo imposible y han tenido su premio personal, ¡salvar! a seis de ellos.

Un amigo me dice que “el desarrollo de un pueblo se debería medir por el valor que se le da a una vida”, Valoro enormemente la vida de Marta, que tristemente no volverá a pisar el camino de su casa, pero ¿hasta dónde valoramos la vida de todos estos niños? ¿Podemos hacer algo para que no vuelva a ocurrir?

Hay momentos en que reniego de mi pertenencia a esta estirpe predadora, incapaz de proteger a los suyos, a su propia especie, ¡el ser humano!

¿Quién nos otorga esa potestad de decidir quién se puede asentar en un territorio determinado?

Se nos recuerda a diario que estos niños nos cuestan dinero a los canarios y canarias, miles de euros, que al parecer no tenemos; mienten una y mil veces. Son jóvenes, como nuestros propios hijos, que están listos para ser productivos, pero más baratos y con potencial para ser puente lingüístico, cultural y de valores, hacia un continente africano que queremos ignorar ¡un regalo para cualquier economía! Tiene que existir alguna manera, alguna posibilidad de un reparto presupuestario, que más allá de lloradas, vaya a donde realmente conviene.

En este bonito momento carnavalero que estamos pasando, del que soy gran seguidora, no pienso más que en los dispendios, en la doble moral, en lo de quedar como alguien solidario, ¿soli… qué? Me ripia recordar aquellos pasajes bíblicos: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Ya ni siquiera me planteo que administración debe intervenir, si se deben tomar medidas mucho más duras desde el origen, lo que si que no soporto es la indiferencia ante determinadas vidas humanas.


El Callo. ( “diverticuento” )

Febrero 19, 2009

El callo.

 

Te digo que le pisó un callo y pegó un aullido.

Pero si estaba muerto…

Por eso mismo, a ver qué te crees, te pisan un callo así, a traición, a ver si no vas a gritar, a mí cuando me pillan un callo, y no he ido antes al callista, que, por cierto, es un bruto, porque ahora ya no es don Onofre, sino su hijo, el Risitas, que le llaman, y anda en eso porque no tiene trabajo, porque es un vago de los de ahora, que con 28 años quiere seguir viviendo de los padres…vamos, si hasta tiene en su casa permiso- que hay que ver la madre lo tonta que es- para llevar a dormir a la novia cuando ellos se van al chalet…¿qué te estaba contando, Pilarín?…

Que te atiende el hijo, Lupe, y que gritas cuando te pisan un callo…

Ah, eso, justo, sí, pues eso, verás, yo cuando me pisan a mí un callo, grito, y hasta le doy con el bolso o con la perola (la de aluminio, no, la otra, que una no es tan bruta) al que me pisa, en donde le pillo.

¿Te vas a por la perola, con el dolor de callo y luego le atizas, Lupita?…

No mujer, sólo si me pilla en la cocina…cuidado que eres boba; si me pisa, el callo, digo, en otro sitio, vamos, en otro sitio de la casa, le doy con el bolso o me acerco muy despacito, porque voy coja, claro y le chillo así en el oído: ” ¡Ahhhhhhhhhsalvajeeeeee!”

¡Carayyyy…pero no me chilles a míii!….hija, Lupita, eres más bruta que un arao de los de Caceres…bueno, cuando había araos en Cáceres, ahora lo único que hay es sequía…

Bueno, que sigo, pues naturalmente, le pisó el callo y soltó un aullido.

Dale, pero si estaba muerto…

Pues por eso, por eso gritó, porque le pisó el callo y estaba muerto, y claro, estar muerto es una cosa tremenda, muy seria; ¿tú te has fijado, Pilarín, en la cara tan seria que se les queda a los muertos?…mi padre, que en paz descanse…

No empecemos con la historia de tu padre, Lupita, que nos dan las uvas del año que viene…

Calla, mujer, que no es eso, que no te voy a contar lo de mi padre en la guerra, ni aquella vez que estando en el frente de Guadalajara, se fue a por tomates en mitad del fregao, y el capitán de los otros cuando vio salir a aquel pobrecillo por mitad del campo hacia las matas, las matas de tomates, digo, pegó un grito y dijo aquello de ” toos quietoos…que el chico va desarmao y tié hambreee”; y ya ves tú, que le hicieron caso, y se paró la guerra diez minutos, mientras mi padre cogía cuatro tomates y salía luego chapescando para su propia línea y el sargento lo gritaba “atontao, regadera, ¿no ves que te van a dar un tiro en el culo, so mamón? “… pero cuando vio los tomates le dio un abrazo.

Eso, ya me lo has contado…

Por eso te digo, que a los muertos se les queda la cara muy seria…mi padre, te decía, que no se yo a cuenta de qué ha venido lo de Guadalajara…

Pues hija, si no lo sabes tú, que me lo has contado, ya me dirás, que siempre, de lo que sea, me sacas lo de Guadalajara, me decías que a los muertos se les queda la cara muy seria, y que tu padre…

¡Ah,!… ¿ves?…claro que tiene hilo, lo que te contaba, hija, que es que no te enteras; verás, a mi padre esa historia de los tomates se le quedó muy grabada para toda la vida, bueno, pues cuando era ya muy mayor, y vivía aquí en este pueblo de al lado, que nunca me acuerdo cómo se llama…

Maltronquejo…

Eso, que se fue a vivir allí después de morir mamá, pues cuando ya estaba para morirse él, empezó a hablar continuamente de los tomates, y a repetir la historia, cuando veníamos a verle. Y cuando ya se puso tan malito con aquel zarraspatúm que le dio el día que se mojó después de ir a jugar al tute con Valentín, Saturnino y Angelito el del Curro, estando ya en la cama para morirse, con todos al ladito, se sonreía muy así, y repetía ” y paré la guerra, yo solito, lo que no pudo hacer ni el General Miaja”, y entonces, la última noche, se le ocurrió pedir tomates para cenar…y aquí fue el lío, porque no había tomates; ni en casa, ni los vecinos tenían, claro, que no era época, ni estaban las tiendas abiertas, y vino la Marcela y le soltó así de golpe, que era muy bruta: “pos señorito, que no hay tomates pal señorito”, y mi padre entonces se quedó muy serio, muy serio, y dijo, ” pues ya no puedo parar la guerra, Marcela”, y hizo un gesto muy feo con la boca, y en cuantito lo hizo se murió así de serio, de serio…que los muertos se les queda la cara así de seria.  Igual que al del callo.

Pero vamos a ver, Lupita…que me traes loca; espérate un poco. Dices que le pisó un callo y pegó un aullido.

Sí. Eso he dicho.

Pero ¿cómo puede pegar un aullido un muerto?…si está muerto no aúlla, Lupita, los muertos están calladitos, aunque les pisen un callo, que ya es tener mala sombra…. Si a mí me parece estupendo lo que me has contado por en medio, pero Lupita, un muerto no puede pegar un aullido, eso no me lo creo…no me cuentes cosas raras.

Claro que no, Pilarín, no te enteras de nada, hija…claro que los muertos están calladitos, faltaría más, para eso están muertos. Lo que te estoy diciendo no es eso, lo que te estoy diciendo es que el muerto le pisó el callo al otro, al del duelo, al que lloraba tanto, vamos, y ese pegó un aullido, cosa muy natural, porque cuando te pisan un callo uno chilla, al menos yo.

 

Pilarín miró temblando a su amiga Lupita que sonreía beatíficamente.

 

 

 

 

 


Al Final, lo de siempre: Votaré. (Con un artículo de Suso de Toro)

Febrero 15, 2009

Esta mañana, casi primaveral, en la que el sol no es mentiroso, (pues la temperatura no lo hace ser), estaba leyendo el periódico en el Cafetín de la Alameda, acompañado de una persona entrañable para mi, el profesor de Filosofía de Marina y mío en La Universidad de Maiores, y lo que leía era un magistral articulo de Suso de Toro sobre las elecciones gallegas. Su temática de fondo ,es una fotografía de lo que yo pienso sobre el bipartito, la zozobra que me produce ir  a votar(si ,voy a votar, votaré al BNG),enfadado conmigo mismo, no estando de acuerdo con lo que hicieron estos cuatro años, el no reconocimiento por parte de ellos ,(Principalmente con su presidente al frente) de no cumplir con la palabra dada, de no haber hecho nada, absolutamente nada y si lo hicieron o no pudieron que lo digan!carallo!;me cuesta un montón ir votar al bipartito, para que no venga la indecencia, la desvergüenza, el franquismo sociológico con su autentica corrupción insertada en las venas de su alma maldita ,ruín,desvergonzada,manipuladora de mentes supersumisas,….,pero no , tampoco lo que hace o no hace el bipartito no es santo de mi devoción, pero algo posibilista me dice que vote otra vez por ellos.!Que pena! ¡Siempre así!

    Os agradecería infinito ,de verdad, que abriéramos un debate sobre el tema…os dejo en compañía de una persona a la que admiro mucho, por lo bien que escribe, por su contenido y por su compromiso con Galicia sin dejar de mirar para lo que sucede en el Estado Español y en el mundo.

               Gracias por  participar en este debate ,sobre el tema que me “escuece el alma de arriba abajo”.

 Dad a “leer más” para ver el artículo de Suso de Toro.

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Duende filósofo.

Febrero 12, 2009

En el jardín un duende de orejas altísimas, nariz puntiaguda y gorro azul fosforito, daba unos saltos tremendos.

Se acercó una ardilla y le dijo:

-Si saltas tanto, te vas a caer…

- Y si no salto- dijo el duende- nunca veré qué hay más arriba…

 

Filosófico el duende, deja motivo para pensar…

¿O no?…


Tequila. Por: Carmen Coello.

Febrero 10, 2009

Tequila actuó el pasado domingo en la sala sinfónica del Auditorio de Tenerife.
Recordar los tiempos de juventud ha sido genial, la iluminación y el sonido son extraordinarias en un recinto de lujo, que nos costó a los canarios ni se sabe los millones de euros.
Les aseguro, que pese a que el lugar es impresionante, no pega nada para un concierto de Rock, la mayor parte del tiempo la gente la pasó de pie entre esas estrechas filas de butacas, que por si no lo saben, por un error de cálculo casi no te caben los pies, por ejemplo no puedes cruzar las piernas y si alguien tiene que entrar a las butacas del centro debe levantarse toda la fila.
Pero a lo que vamos, Tequila es un referente de la música hispano argentina en los comienzos de la Democracia. El grupo se disolvió en 1982 y dejó tras de sí cientos de canciones del rock and roll. Por aquellos tiempos los oía por la radio o en la tele cuando podía; mientras criaba dos niños de cinco y un año respectivamente, trabajaba de maestra y hacía de ama de casa, además estudiaba Geografía e Historia; una todo terreno
El grupo decidió el año pasado que era la hora del regreso. Un retorno incompleto por la falta de dos de sus miembros, fallecidos hace unos años, y sin la presencia de Felipe Lipe, que declinó la oferta para la vuelta a los escenarios.
El grupo liderado por Ariel Roth y Alejo Stivel hizo un repaso a todos los éxitos de su corta, pero recordada carrera. Canciones como Salta, Rock and Roll en la Plaza del Pueblo o Que el tiempo no te cambie, volvieron a sonar con fuerza casi 30 años después, y siguen vigentes
TEQUILA. Salta

Carmen Coello


PARRAFADA

Febrero 9, 2009

Leyendo la página de una amigo bloguero canario (http://trapera.blogia.com )que se refería a la pérdida de identidad de clase, me ha traído a colación otras tantas conversaciones similares y pensado en esto ha ido saliendo este artículo.

Hoy   nadie cuestiona el mercado, porque el mercado es dios.  Sátrapas de izquierda o derecha hasta el Vaticano, PP o PSOE.  Da igual. Todos maman de la misma visión. Eso que han llamado liberalismo. Qué paradoja, palabra que proviene de libre. ¿Acaso el mercado nos hace más libres? ¿No ha sido esa misma visión la que ha ensanchado la brecha entre rico y pobre?. Definitivamente eso ha convergido en una sensación que donde vivo se llama de “panxa contenta” (panza contenta). Muchos  se venden por un cargo o una prebenda. Ese mismo liberalismo es el  que siempre ha tenido unas extrañas relaciones con gobiernos poco democráticos. Y ése es el ejemplo. No sé si es una cuestión de refundar la izquierda. Lo que sí es evidente es que hay que añadir otros valores lejos de dinero y mercado. Eso si nos lo permiten toda la legión de los que votan mercado convencidos de que es lo que creará empleo, etc, etc…Todo ese artificio retórico del que nos intentan convencer unos y otros, imbuidos de esa mentira universal que no pasaría  por verdad ante un polígrafo. ¿Pero quién les ata a la máquina para comprobarlo?


CONVERSACIÓN 26

Febrero 7, 2009

El día amaneció ventoso y ya se sabe que el viento altera, trae y lleva.

Prefiero asomarme al frío y me voy a hablar un ratito con mi amigo.

-En plena faena me pillas y además helado ¡lasanta qué invierno! si un día es malo el otro es peor.

-¿De tú ánimo me hablas?

-Pues no “misis complicada“, del frío¡ y que siempre andes liando lo simple! Pero nooo, no me vayas a preguntar en qué andaba, total para qué. Y ahora ¡te quedas callada! lo mismo supones que yo, que no te llamé, tengo que decirte vaya usted a saber qué; pues mira, sí, hoy sí y mayormente porque me vienes  de perlas. Verás, andaba yo con los periódicos de hace mil años y sin saber por qué me acordé de esos personajes que pasean las ciudades y que acaban por ser parte de ellas. Últimamente veo pocos ,  ya no sé si soy yo y mis “ausencias” o es que, de verdad, no existen. Trataba de recordar y lo mismo tú me ayudas

-Sí, sí, es verdad ¡me acuerdo! Estaba la señora aquella que se sentaba en las terrazas de La Plaza; tan inmensa ella y con aquellos vestidos de grandísimas flores, siempre arreglada, con sus ojos pintados de azul y sus labios de rojo; siempre abanicándose a golpes con aquellos enormes abanicos que cambiaba según la ocasión; invierno y verano con esos calores que le nacían de vaya usted a saber.

-Y el del zorrilo ¿te acuerdas? Sí , ya sé que sí;  cómo olvidar a aquel zorrilo asustado, con su collar de perro, paseando los domingos por la plaza llena que no se sabía bien quién se asustaba más si la gente o el pobre zorrillo.

-Y “el palitos” ¿de ese te acuerdas?, entonces los llamábamos subnormales -ahora miedo da decir algo así, oyes-. Él siempre tan peinado, con el pelo húmedo de colonia y su peto y siempre, entre sus manos, dos palitos de aquellos que llevaban dentro los zapatos y que él tocaba sin parar.

-”Doña muñecas“, también de ella me acuerdo, sentada en las escaleras del Banco de España, rodeada de muñecas vestidas con el primor que a ella le faltaba y hablando dulcemente con ellas y a voces con las personas.

-¿Y el que corría dando una y mil vueltas  entre los arcos de La Plaza con unas prisas que daban dolor?.

-El mío, mi preferido es, era, aquel viejecillo sencillo, tierno, educado y conmovedor que con sus poesías escritas en papeles se acercaba y muy suavecito decía ¿me compra una poesía? otras veces -las más- ¡regalo poesías! (así le llamábamos)

El donayuntamiento tuvo la desvergüenza de editar un libro de aquellos poemas cuando él ya no pudo verlo, después de años de ninguneo, frío y hambres.

¿Alguien me regala una poesía?.


Como las Flores.

Febrero 3, 2009

A Cifuentes le cambió la vida hace seis meses. Desde que se murió su hija entre algodones, tubos y agujas.
Desde que se impregnó su olfato de olor a hospital.
Rosario de ires y venires. Entre enfermeras y bandejas con la comida, la merienda, la cena. Pasillos blancos. Siempre, todos los pasillos que conducen a la habitación 334 son blancos. El insomnio también es blanco. Y la cansina apacibilidad del médico cuando entra cada mañana a repetir las mismas palabras: ” al menos sigue estable”.
Estabilidad del silencio. Estable el abandono. Estable la ausencia. Estables los cerrados ojos, y los labios acallados.
“Las constantes vitales estabilizadas” desde el accidente. La inexistencia también.
Llegaba a su casa cada día hacia las nueve de la noche. Se calentaba la cena, encendía el televisor y a las once estaba en la cama. Tenía suerte de haberse jubilado hacía año y medio. No tenía nada más que hacer, salvo ir al hospital.
Sara iba en moto. Y quien la golpeó por detrás haciendo que saliera despedida por encima del manillar y se topara violentamente contra el muro de contención, conducía un coche.
Uno más de los accidentes habituales que se producen todos los días.
Cuando la vio por primera vez, se preguntó cómo apartar los tubos y gomas, para poder darle un beso. Más adelante, renunció a ello. La tomaba simplemente de la mano y permanecía así. Callado, como ella, mudo, como ella, ausente, como ella.
Hasta que una tarde como las otras, se quedó quieto, mirando. Mirando las flores que, alguien, un amigo de Sara probablemente, había dejado allí.
Tan vegetal como las flores; fue la absurda idea que le vino a la cabeza, mientras veía algunos pétalos en el suelo, y arrancaba los tubos y gomas que impedían dar un beso a su hija.
A Cifuentes le cambió la vida hace seis meses. Y duerme tranquilo en esa celda, y pasea tranquilo por el patio, y come tranquilo al anochecer, porque Sara ya no es un vegetal, sino un recuerdo bello.

 

Este texto es del año 2004. Me pareció apropiado traerlo aquí al hilo del debate en Italia sobre el derecho a una muerte digna.

PD. Hola Paco.


Don Manuel se lo merece

Febrero 2, 2009

Hola a todos, he estado de Congreso Insular y vuelvo feliz porque el trabajo bien hecho ha dado los resultados esperados.
Les dejo con mi artículo de hoy lunes; es día de fiesta en la isla, La Candelaria.
En realidad espero que todos entiendan que lo incluya aquí, porque a pesar de ser algo muy local se repite en toda España y tengo el firme proposito, de que con mi modesta colaboración, se cumpla la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica, que tiene atragantados a muchos.
Si quieren se pasan por mi blog que he incluido la fotografía de la mesa redonda que se señala en el texto.
Saludos a todos desde esta isla en la que no para de llover.

Carmen Coello.- Este es el tercer artículo que escribo sobre el personaje, Don Manuel Bethencourt del Río, pero esta vez lo quiero hacer desde una perspectiva eminentemente humana.
La semana pasada intervine en una mesa redonda, en la librería del Cabildo, por invitación de José Vicente González Bethencourt, para debatir con el público presente la vida del Medico de Los Pobres. El otro invitado Ricardo García Luis es un investigador y escritor canario, que recientemente ha publica el libro El Pozo, con cincuenta artículos sobre la Memoria Histórica de nuestras islas y al que podemos considerar el pionero en la investigación oral de este tema sangrante.
He leído una y otra vez la vida de este gran hombre y las cartas que pudo enviar desde su campo de concentración; en Santa Cruz de Tenerife. Y cada vez más, estoy convencida de que era una gran figura de la historia reciente, espero perduren sus minuciosos relatos para ejemplo de futuras generaciones. ¿Podían utilizarse sus textos en los institutos canarios?
Don Manuel era un hombre de una cultura enorme, dominaba tres idiomas, había perfeccionado sus estudios de medicina en lugares como Londres o Berlín. Poseía, en las cercanías de La Plaza de Los Patos, una consulta donde atendía junto a su clientela habitual y extranjeros de turismo por la isla, a los más pobres. Todos los días los que no podían pagar tenían su hora. Era el dueño de uno de los pocos coches de la ciudad y lo utilizaba para visitar a sus clientes, fuera cual fuera, su clase social.
Cuenta Ricardo García que pese a los miedos, que aún persisten en algunos de nuestros mayores al hablar de algo que esté relacionado con La Guerra Civil, todo aquel que se acuerda de Don Manuel lo hace con alabanzas a su persona.
Aquellos verdugos, mediocres, no soportaron nunca su valía, sus ideas de izquierdas y le hicieron sufrir hasta su muerte. En primer lugar le retiraron el coche, con lo que le quitaban su más preciado instrumento de trabajo. También más delante todos sus bienes. Luego fue encarcelado, torturado vejado y humillado.
Su dolor y su sufrimiento se puede resumir en sus palabras desde la prisión de Fyffes “Ejerciendo el brutal y cobarde derecho del más fuerte, especie tan baja en la escala zoológica social como el “rubio”, y otros de la misma vitola, era de temer cualquier día un mal encuentro, y decidí permanecer constantemente en un rincón, no moviéndome de él más que con la mayor cautela y solo cuando me fuese necesario”; su fortaleza física había desaparecido, pero su fuerza interior permaneció hasta el día de su muerte.
Fue prácticamente condenado a morir de hambre, por un médico de prisiones al que habían denunciado unos compañeros antes de la guerra y estando él de presidente del colegio de médicos lo destituyeron del cargo de subdelegado de medicina; se las cobró con creces.
Sus guardianes, semi o analfabetos no soportaban que un personaje culto, rico y reconocido socialmente, fuera inquebrantable en aquellas condiciones. Un demócrata entregado a sus principios básicos que nunca se dejó doblegar, porque quien único pudo hacerlo fue su organismo, débil y enfermo después de tanto suplicio, durante más de tres años.
Fue uno de los privilegiados que no murió allí. No obstante su particular historia continuó de juzgado en juzgado durante años hasta después de su muerte incluso.
¿Qué me dicen de los silencios de esta ciudad?, ¿cuántos callaron y siguen callando pese a deberle grandes favores?
Santa Cruz tiene una deuda con este auténtico canario, que nos ha dado una lección de valentía ante la mayor de las adversidades.
Recientemente nuestro alcalde cambió, por obligado cumplimiento de La Ley de Recuperación de la Memoria Histórica, el nombre de algunas calles con nombres franquistas. Es casi un insulto que no se tenga presente a este hombre; socialista, o no, fue un hombre bueno con la gente de esta isla. Por eso, la Calle del Perdón,… pues, puede valer, pero ¿La del Olvido? Creo que perjudica claramente a nuestra tierra olvidar quienes fueron y que hicieron sus grandes hombres.