Saludos Tertulianos.

Marzo 31, 2009

No me olvido de La Tertulia del Café. Aunque pudiera parecer lo contrario.

He intentado colocar más guapetones algunos textos. No todos. Pero sí una parte de ellos.

¿Qué tal si recordáramos marcar la crucecita de nuestra propia sección y ajustar los textos?…

No cuesta mucho, ¿no os parece?; y el blog se ve  más guapo…

Abrazos a todos/as.

 


Lunes sin artículo. Por: Carmen Coello.

Marzo 30, 2009

Sí que he escrito un artículo, pero sería difícil entenderlo si no vives por estas tierras de machitos y derechosos/as.

Hoy tengo ganas de alegrarles la vida con la comida y como se acercan las vacaciones les cuento que el atún de Canarias puede ser la estrella de la cocina, pero vale cualquier atún que cubras con salsa de soja, dentro de la nevera, varias horas y luego lo ases en una asadora (a la plancha vamos) con un poquito de aceite de oliva.

Que no falten las papas peladas guisadas y con perejil picado por encima, si consigues mojo rojo picante de La Palma ya llegas al éxtasis.
El vino blanco frío de estas islas es lo mejor y un trozo de queso curado con pimentón y pan, pasas el día de maravilla.
Ando algo preocupada de salud pero espero que sean falsas alarmas, mientras que les aproveche.

 

 

 


Conversacción 31

Marzo 26, 2009

Estoy regando mis plantas, canturreo mientras aplasto bichitos verdes entre mis dedos, no me gusta hacerlo, me siento como una pequeña diosecilla caprichosa pero mis flores merecen ese acto tan  feo, tan desagradable. Entre riego y arranco hojas miro a lo lejos porque, si mirase cerquita, se me iría la felicidad por el desagüe al contemplar ese desastre que han hecho ahí abajo, pero allí, a lo lejos sólo veo el cielo, los pequeños montes y lo poco verde que van dejando los que tanto, tanto, aman a “su” tierra; si dijera que huele a primavera sería una cursilada pero es que, en cuanto llega marzo, yo me pongo muy, muy cursi y se me va esponjando el cuerpo por dentro  y se redoblan mis ganas de cantar -lo que es un verdadero problema para los pobres que padecen mis ansias cantarinas-.

Hace varios días que nada sé de mi amigo y eso siempre me pone en un brete porque mi cabeza loca se empieza a mover en el duro terreno de la indecisión y en esa torpe manía de hacerme preguntas que yo misma me contesto  y me vuelvo a contestar para decirme lo contrario, estos multiduendes que me habitan acabarán por volverme majara -más-.  Que si si no llama será porque está bien aunque, lo más posible, es que sea lo contrario, pero ¿cómo lo contrario? si en cuanto le pica un dedo más de dos minutos ya me está dando la brasa; que si no tendrá tiempo… ¿no tendrá tiempo? ¡anda ya, que bien sabes que de eso, por fortuna, le sobra! Y así ando, dos pasitos para adelante y uno para atrás cuando el ringgggg del teléfono me pega un susto que tiro la regadera, me tropiezo con la maceta, tiro toda la tierra que se moja y prepara una piscinilla que sería la delicia para un cerdo; mientras digo barbaridades, feas- feas, cojo el teléfono  y pienso  que mis pensamientos debieron llegar hasta mi amigo y él, mucho más normal ( ¿normal?) decidió llamar.

-48 euros, me ha costado 48 euros y tres visitas con sus consiguientes esperas para ser recibido y es que no me lo puedo creer! De verdad te lo digo; vivimos en un mundo al revés, hay que pedir lo que es lógico y  se supone que callar lo ilógico; pagar, pagar y pagar y no sólo dinero…yo cada día más cabreado y entendiendo menos…

-¿Tendrías inconveniente en decirme de qué diablos (bueno, es mentira, no dije diablos) hablas?

- Del notaaario, te hablo del notaaario, que sí, que ya te lo dije que iría a hacer el papelito para que no me mortifiquen más de la cuenta si llegase el día y  me dejen abandonar la vida lo más tranquilo posible. ¡48 euritos! y digo yo si no sería más lógico que eso lo tuviese que pagar el que si desee que le hagan el harakiri  y que para el resto bastase con decirlo en nuestro centro de salud y punto ¿o no?

-Y yo qué sé, hijodemisamores, y yo qué sé si me pasa como a ti y cada día entiendo menos. Échate una cancioncilla al cuerpo que, si sigues así de enfadique, vas a tener que usar el papelito antes de lo que esperas.


PELOTEO

Marzo 23, 2009

No soporto el peloteo. Es algo que jamás he podido aguantar y conforme va transcurriendo el tiempo soporto peor. Y el colmo de todo es que mi olfato se ha hecho cada vez más sensible al peloteo. Lo detecto a kilómetros, como la mierda, con perdón. Ahora me he dado cuenta de que es algo natural en nuestra familia por lo que debo haberlo heredado por vía paterna. Mi padre es exactamente igual a mí. Si a ello se le suma que no soporto tampoco la mentira resulta que me encuentro en un grave problema. Rodeado de gente que te miente y te alaba con la misma frase y falsedad. En fin, en este mundo de lo políticamente correcto cada vez me siento más como un dinosaurio en vías de extinción y desgraciadamente no como el de Monterroso. Todo eso me lleva además a no aguantar los tópicos, las frases repetidas una y otra vez, las que han perdido significación por su reiteración. ..En fin, que soy una cosa un poco rarita. En este mundo de gritos, que no de voces ni de palabras, de grosería y de infundio cada vez más aguanto menos la voz humana.


Conversación 30

Marzo 18, 2009

- ¿Eres feliz?

Eso me pregunta mi querido amigo y yo me pongo tan contenta por ese interés que interpreto como cariño, así que le digo que bueno, que a veces , entonces me interrumpe y se pone a gritar ¿cómo, cómo, cómo que a veces? ¿pero tú estás bobita? y yo no entiendo nada, tan nada que no me atrevo ni a interrumpir esa verborrea tan extraña en él y ese tono de voz que no utiliza ni cuando, de verdad, me lo merezco. Pero qué te pasa – me atrevo a preguntar-. Y me dice: ¿Tú no sabes que has venido aquí para ser feliz? ¿tú no sabes que estás obligada a serlo? ¿eh,eh, ignoranta fracasada? Aquí es donde pierdo los papeles y le llamo de todo y le digo que está completamente tonto y que últimamente anda más perdido que un pulpo en un garaje y que a mí no me coja de brújula porque yo, de ser algo parecido, lo que soy es una bruja dispuesta a liarme a escobazos con los moscones, que me sacan de quicio los individuines que me llaman al mierda de teléfono para vomitar sin previo aviso -claro que, de avisarme, tarde cojo yo el teléfono-, todo eso le digo, así, de seguido y casi sin respirar, mientras me voy encendiendo de tal manera que creo que, lo más conveniente, es ir rápido a la cocina y beber agua para apagar el fuego.

-Cocacola, dice su voz, tienes que tomar Cocacola.Y continúa hablando . Sí, eso te hará feliz, lo dice un anuncio y con eso me desperté esta mañana, de ahí mi mala leche, porque una cosa es que a uno le parezca muy bien el optimismo y otra que me digan que yo – y todos- hemos venido al mundo para ser felices; ¡halaa, ahí te queda! obligado, y,si no lo logras, eres un mindundi, un bobo de los cóndilos, una especie de gilimemo que no sabe hacer ni eso. Oyee ¿me oyes, sigues ahí? ¿qué haces que no hago más que oír ruidos?

- Sí, sigo aquí y te escucho, con atención, y no, no me pienso tomar una cosa de esas y tienes razón y no hace falta que te pongas así conmigo y, lo que hago, es una pancarta, de ahí los ruidos.

-¿Una pancarta?

-Sí, para ponerla en mi terraza esta misma tarde

-¡No me fastidies! ¿pero vas a ir a la mani para lo del Agua para todos? ¡No me lo puedo creer!

-Tú tienes alucinaciones ¿cómo voy a hacer yo semejante memez?

-Acabo de leer que hasta las universidades han dado la tarde libre para que el personal pueda ir…

-Por eso, por eso hago la pancarta, porque me tienen hartita, porque ya no soporto ver cómo los de los trajes manipulan y como eso que aquí se llama izquierda se apunta a lo que sea con tal de ganar un voto, ilusos que no se atreven a querer saber que jamás lo tendrán y menos empeñándose en vender mierda como si fuese caviar; porque estoy cansada de oírles pronunciar la palabra solidaridad para reclamar lo que bien saben que no pueden, porque me cuesta cada vez más ver como se pierde la medida y el freno y se gasta el tiempo, el dinero en batallitas en vez de trabajar por encontrar futuro, porque siguen intentando el nosotros y ellos y porque yo también oí lo del permiso en la universidad y fue la gota que colma el vaso.

-¿y qué pone en tu pancarta?

- JAMÓN PARA TODOS EL DINERO QUE OS LLEVÁIS, PARA TODOS TAMBIÉN

-Un día, te van a pegar ¿lo sabes?

-Pues bueno, digo poniéndome chula mientras siento y disimulo el soplo del mieditis.


Aborto libre. Por: Carmen Coello.

Marzo 16, 2009

 Ser mujer es harto difícil, decidir si continúas adelante con un embarazo o no mucho más, pero penalizar que a una mujer le resulte insoportable engendrar un hijo y decida recurrir al aborto, sí que me parece una indecencia porque nadie, sino ella misma, puede ponerse en su lugar.
Vuelve el tema del aborto libre en las primeras catorce semanas del embarazo, libre y responsable por parte de la única afectada en este íntimo y doloroso tema, y no es otra que la mujer. El gobierno socialista tiene una obligación que cumplir con todas las mujeres de este país, que pasa por darnos total seguridad: personal, jurídica y sanitaria, ante un hecho tan duro, tan extraordinariamente traumático que tantas mujeres sufren día tras día en propias carnes y nunca mejor dicho.
Por fin en estos últimos tiempos podemos exigir algo de respeto a nuestras decisiones y ese respeto pasa por evitar que cualquiera de nosotras, que en un momento de nuestra vida decida no seguir adelante con un embarazo, tenga que sufrir todas las trabas políticas, sociales, económicas, religiosas y jurídicas que hoy se ejercen. No, no debe nuestra sociedad acrecentar el dolor; pasar por esa terrible compleja situación, que marca de por vida a muchas mujeres, no puede ir unida a una persecución de todo tipo incluso mediática; es realmente irreverente, sangrante y está fuera de toda lógica. “Se trata de una reivindicación histórica de las mujeres para que podamos optar por el control de nuestro propio cuerpo”
La práctica de la doble moral -ya sabemos- es la habitual. Podemos casar a nuestras niñas menores, las podemos cargar de hijos, las podemos dejar a merced de irresponsables, pero ¡OH terror! No las podemos dejar que aborten. Me toca las narices esa práctica pacata, pseudomonjil, que se permite el lujo de juzgar lo que hace una u otra mujer con su cuerpo, sobre todo si las arengas de las mujeres de la derecha vienen acompañadas de una cortina de humo ante los graves problemas de nuestra sociedad; muchas de esas integristas esconden en sus mentes y en la historia de sus familias el peso de abortos clandestinos tapados con gran sigilo.
Todas y todos conocemos -cómo siempre- todo tipo de situaciones muy hirientes que inciden de forma feroz sobra aquellas mujeres con menos posibilidades y con la nueva ley este tipo de trances pueden erradicarse, puede llegar a conseguirse una mayor igualdad. Es irrenunciable, el que nuestras jóvenes reciban una formación más sólida en cuanto al control de los embarazos no deseados y como siempre el sistema educativo debe paliar las carencias del ámbito familiar, en lo que a formación sexual se refiere, los programas educativos deben enfatizar sobre estos temas de forma incuestionable.
No pueden ni deben ser ellas las únicas en recibir una formación adecuada deben recibirla todos nuestros jóvenes para que, en la medida de lo posible, se comprometan a la hora de tener una vida sexual sana y responsable con su pareja y así ésta no se vea abocada a la lacerante situación del aborto. Las cifras son alarmantes en cuanto al número de jóvenes menores de diecinueve años con embarazos no deseados, y es nuestra sociedad democrática la que está conminada a ampararlas, a ayudarlas en este momento crucial para sus vidas. “Hay que defender el aborto libre porque existe el embarazo no deseado y porque no podemos permitir que mujeres se mueran como lo hacían antes”.
Abogo con todas mis fuerzas por una ley de plazos libre, gratuito y responsable que dignifique a las mujeres de este país y acabe con los juicios paralelos, las injusticias y sobre todo con las mentiras.


Conversación 29

Marzo 12, 2009

Después de días de lluvia y viento, fuera y dentro, con la añorada aparición del sol voy logrando que las piezas del puzle vayan volviendo a encajar. Hoy, mientras estaba asomada a la terraza, descubrí una jacarandá de la que nadie se ocupa, está la pobre casi seca y vaya a usted a saber de dónde saca la fuerza para acudir a la llamada de la primavera para que unas florecillas malvas cubran sus delgadas ramas; ahí andaba yo inventando una historia para ese arbolillo cuando el teléfono vino a despertarme del trance.

-Vaya, vaya, te desperté -me dice la voz de mi amigo.

-¿Cómo que me has despertado? Ya he desayunado dos veces, regado los tiestos, he hecho la cama, fregado los platos, puse una lavadora, la tendí…

-¡Criatura! Y todo eso en menos de horas porque no me irás a decir que llevas desde las 6 despiertita.

-No hijo, ni se me ocurre a mí levantarme a esas horas  si evitarlo puedo.

- Pues ahora que te oigo te voy a contar lo que me pasó el otro día, para que te rías un poco, ¡chis, chitón, ni una palabra que te lo voy a contar! Me encuentro con el padre de X, ya sabes que hace poco se separó -¡caaalla, que te oigo! Y no lo digo por chismorrear, el caso es que el pobrino ¡llevaba una mala cara!; cómo le aprecio, me atreví a preguntarle si le pasaba algo y va y me dice.

-¿Algo? ¿Algo? Ay, hijo, todo, me pasa todo y lo malo es que no sé cómo salir del lío

-¿Tan grave es? -le pregunté-

-Hombre, grave grave, no, pero es que no sé qué hacer, o mejor, cómo hacer y yo, a una mujer, ni de coña le pregunto. Verás, hace poco me instalé en mi nueva casa. El primer mes no hubo problemas porque todo estaba limpio pero, claro, según pasaban los días, me iba dando cuenta que tendría que empezar a hacer algo si no me quería ver entoñado y sin pantalones que ponerme. Hoy me dispuse a ser todo un amo de mi hogar; cogí el plumero y quité el polvo, luego barrí y todo se me volvió a llenar de polvo así que, de nuevo, pasé el plumero, después pasé la fregona; cuando casi había acabado, vi unas telarañas, corrí a por el plumero y pisé todo lo que había fregado, quité las telarañas y aproveché para limpiar los muebles por arriba, todo lo de abajo se lleno, otra vez, de polvo, lo quité, volví a por la fregona , cuando intenté pasarla me di cuenta que era imposible y que debía barrer ¡otra vez! antes de seguir, fui a por el cepillo, barrí suavecito para que el polvo no volviese (por qué puse los muebles negros ¿por qué?), y a por la fregona por tercera vez; te aseguro que, mientras le daba al mocho, me sentí como un perfecto idiota, me acordé de todas las mujeres que habían pasado por mi vida y que no me habían exigido ser una persona capaz, me acordé de la cantidad de veces que yo me había hecho el tonto, el pasota y claro, en eso es en lo que me había convertido, en un tonto incapaz que ya no podía ser pasota; ahí es cuando me dio el arrebato de impotencia, cogí la chaqueta y me fui a la calle porque me desespera pensar que ha pasado una mañana enterita y no he hecho más que hacer lo que ya hice y mal y que aún me queda la plancha y poner en orden la cocina y el despacho y ¡no sé, no puedo! Necesito ayuda.

- Qué, qué te parece, el amigo.

- ¿Qué me parece? de verdad crees que eso puede darme risa? a mi lo que me da es…

- Ah, no, no, no, la chapa se la das a otro, hermosa, que es que no hay quién te haga reír a ti ¡por disosanto qué tía más sin sal! mañana te llamo, guapa.


Me vestí de lila. Por: Carmen Coello.

Marzo 9, 2009

 Es un simple gesto pero, el “violeta” nos hace recordar a aquellas ciento veintinueve mujeres, que en 1908 murieron quemadas en su fábrica por reivindicar sus derechos; en aquellos momentos fabricaban telas de color violeta y ésa es la razón de que sea este color nuestra insignia.

Recuerdo una compañera de trabajo que cada año, este día, se vestía toda de lila y nos recordaba a todos qué celebrábamos.
Este domingo me he vestido de lila y me sentí al mismo tiempo feliz por reivindicar los derechos de todas las mujeres y triste por tener, inexorablemente que celebrar cada año este día.

Las mujeres somos diferentes, efectivamente gracias a nuestros genes, pero somos iguales en todos los derechos y deberes dentro de una sociedad. ¡Y vaya que cumplimos con nuestros deberes! Somos las “todo terrenos” del mundo, hacemos de mamá, de ama de casa, de profesional, de amiga, consejera, ayudante indiscutible de nuestros mayores y todavía nos queda tiempo para mirarnos en el espejo y decir ¡estoy divina de la muerte!
Claro que eso lo hacemos las privilegiadas del llamado primer mundo. El problema empieza cuando de cada diez pobres del mundo siete, como mínimo, son mujeres. En esta terrible ola de crisis, el paro se ceba en las mujeres y son ellas en números, el doble que los hombres sin recibir ningún tipo de prestación y normalmente con hijos a su cargo que sus padres se han olvidado de pasarles la pensión.

Nos desgarramos por dentro al comprobar cómo en los países subdesarrollados, muchos de ellos en guerra, son las mujeres las encargadas de los desplazamientos con la prole a cuestas. Como son las niñas las repudiadas, las mutiladas y las que reciben el peso de una carga que difícilmente en nuestra sociedad entendemos. No obstante la defensa de la mujer, de sus derechos, del reconocimiento de su valía es un trabajo educativo diario. Conjugar el trabajo doméstico y el profesional es fundamental, pero tiene que ir mucho más allá; las mujeres de hoy, de nuestra sociedad civilizada, estamos en posesión de la mayor cantidad de títulos académicos, de las mejores notas en las distintas facultades y sin embargo todavía cuesta mucho ver directoras generales, directoras de consejos de administración y así multitud de puestos de relevancia, que pese a que la mujer esté mejor preparada se prefiere a un hombre.
La eliminación de los tics machistas pese a los avances -desde la aprobación de la Ley de Igualdad y de la creación del Ministerio- debe ser nuestro mayor objetivo.

Hace unos días tenía una conversación con dos chicos fantásticos que estudiaban para ser bomberos y me dejaron un poco preocupada por la idea que se está difundiendo de La Igualdad. Esta ley entra en los temarios y pese a ser padres, copartícipes de su vida familiar en todo tipo de tareas, se quejaban “¡ahora las mujeres tienen más posibilidades que nosotros!”; nadie se ha encargado de sacarlos de este entuerto. No, ahora las mujeres no tienen más posibilidades que los hombres, ahora, en este país, las mujeres empiezan a tener las mismas posibilidades y como está demostrada su valía, resulta que despuntan y asustan.

Mis hijos son varones, estupendos y bien educados, sobre todo con las ideas bien claras en lo que al reparto de responsabilidades diarias tienen con sus parejas y sus compañeras de trabajo, por lo que no soy sospechosa de ser defensora sólo de la mujer. Indudablemente que lo soy, pero soy sobre todo defensora ser humano, libre, preparado y digno.
Las mujeres de este país caminamos en estos últimos años con grandes pasos, sin embargo no todo es de color pastel, existen carencias graves que entre todos y todas debemos eliminar de la sociedad, y sobre todo reivindicar una utopía, que no es otra que la desaparición de esta celebración porque todas las mujeres del mundo ocupen, en las distintas sociedades y culturas, el lugar que en justicia les corresponde; de ilusión también se vive.

Esta vez no he hablado de violencia machista ni de agresiones sexuales, pero queda en el ambiente.


Alenarte Radio

Marzo 8, 2009

Ahora sí.

Alenarte Radio edición noche del domingo está (en lata) a disposición de ustedes.

Buf.


Conversación 28

Marzo 4, 2009

¡Zás! Y traspasó la pantalla, así, como si de magia se tratase, como en un cuento o en una película, como en una realidad tan futura que imposible me parece que sea ahora. Yo lo había leído en aquellos libros de ciencia ficción que hablaban de un mundo de pantallas donde ocurriría todo, pero nunca llegué a pensar que, aquellas pantallas, serían un día parte y forma de mi vida; pero sí.

Y ocurrió como magia, así como si con un soplido de aquellos que se dan a una chistera que transforma el pañuelo en paloma, soplé ¡fffuu! y allí estaba, bajo aquel tibio sol que había vencido por unas horas a las nubes -tal vez por acompañarnos-, en una de las plazas que prefiero. Tres mujeres y mis ojos buscando en sus caras el rastro de los dedos que escriben, ante el temor del fallo pregunto: ¿Marina? Y una voz dulce dijo sí y ya no hubo más que abrazo. Ahora estoy aquí, llena de abrazos, de cariño y de una mirada tan dulce como ella; porque Marina es muchas cosas pero, sobre todas ellas, es dulce, suave, su voz invita a abrazarla y a sentirse bien a su lado. Marina es blandita, como hecha para recibir abrazos; Marina es guapa y coqueta y da tanto gusto mirarla a los ojos. Marina tiene una sonrisa que ahoga una pena y lo hace de forma tan elegante que dan ganas de achucharla fuerte, fuerte.

Hemos paseado agarradas del brazo como dos personas que se conociesen desde siempre, con un cariño que parecía venir de antiguo y era todo tan extraño, tan increíble, tan bonito que por eso estoy aquí,  compartiendo con vosotros mi alegría y lo hago en una entrada nueva porque una mujer como Marina merece una entrada para ella solita.

Me ha dejado un libro (gracias, mil gracias), unas manos frías que se agarraban a las mías, un beso y una sonrisa; me ha dejado la seguridad de saber que hay personas que merecen la pena y que bendito sea internet que borra edades y distancias, que borra todas las premisas por las que uno jamás -en eso que llamamos mundo real- se acercaría a personas que creemos tan, tan distintas y tan distantes.