Se me está moviendo el mundo, eso le digo a mi amigo y, lo que escucho, es una profunda carcajada acompañada de un ¡no seas melodramática!
- Pues se me acaba de parar, merluzo, y no era un decir, guapo de cara; era un terremoto, acaba de haber un terremoto y una, más asustada que un pez en una pecera, va y se abraza al teléfono intentando encontrar alivio al miedo y se encuentra a un gilimemo.¡ Si es que a nadie más que a mí se le ocurre elegirte a ti cuando me siento en peligro!.
- ¡Hala, hala, tú a seguir exagerando!
-Pues no, no exagero, tú no tienes ni idea de lo que se siente cuando la tierra ruje desde dentro.
- Pues a mí se me mueve todos los días y no desde dentro, desde fuera, que es mucho peor.
- ¡Huy, huy, mira tú el pobrecito! Que desgraciadito es él , el que no se pone nunca trágico…se le mueve la tierra, pobre, pobre ¡anda ya!
- Mira, monina, es domingo, estoy hasta más arriba de los gandolfios de aguantar a bordes, bordillos y esquinas y no me vas a venir tú a aguarme el vino, menos, mucho menos, hoy que he descubierto que soy sabio.
- ¿Sabio? ¿Tú?, mira por cuanto se me ha pasado el mieditis y me estoy partiendo de risa, la palabra sabio y tú, sólo es posible si le precede mono, m-o-n-o-s-a-b-i-o, eso es a lo máximo a lo que puedes llegar tú, corazón de melón.
- Pues sí, que lo dice el periódico, que algo más que tú sabrá ¿no? Ignoranta que es lo que eres, una ignoranta. Dice un largo artículo que “El ritmo al que olvidamos está directamente relacionado con la cantidad aprendida”.
-¿Y?
- Pues simple, mon amour, simple, teniendo en cuenta que el coco de uno funciona como una cinta de máquina de aquellas de limpiar y que la progresión de lo que olvido tiende al infinito, y que mi ritmo de olvido debe de ser, como mínimo, el del boogie-boogie, es fácil intuir que mi sabiduría debe ser brutal, sin importar que todo cristo la desconozca yo, incluido. ¿Qué, qué te parece?
- Antiguo, tú lo que eres es más antiguo que el chotis, ¡cinta de máquina!, dice…de qué siglo te has caído?
- Del de las luces.
-Sí, de las de neón…
- Y ¿sabes qué pregunta el artículo? No, tú qué vas a saber, si andarás de cacería de bichos y de vermut y de mamarrachadas de esas que se dan tan bien. Pregunta si te gustaría borrar los malos recuerdos. ¿Te gustaría?
-.Deja ya de decir boberías y tómate un güisqui, doble, si puede ser.
-¿Ya no se te mueve el mundo?
-No hijo, no, ya no se me mueve la tierra; el mundo, no sé si por fortuna, no ha dejado de girar y, después de hablar contigo, se me mueve de una forma inaceptable así que, que te conteste a tus preguntitas el tato, bye, baby.