Malos tratos

Junio 29, 2009

Malos tratos
Carmen Coello.- Algo está pasando, que se nos está escapando de las manos y que nos tiene a muchas mujeres y hombres en pié de guerra: En el momento de escribir esta reflexión son ya cuatro las mujeres muertas en nuestras islas a manos de sus verdugos.
El tema es mucho más grave si ahondamos en nuestra sociedad y son miles de mujeres las que reciben o han recibido malos tratos de sus parejas.
Canarias se han convertido en una de las regiones españolas donde existen más órdenes de alejamiento de España, cosa en múltiples casos totalmente inútil. Por lo pronto hemos conseguido que los grupos políticos acepten que existe esta lacra social y que de alguna forma hay que desecharla de la sociedad civilizada. No obstante mezclar la política con el tema de los malos tratos es un error; da igual de que partido, de que opción, lo importante es erradicar esta herida que no termina de cicatrizar. Las defensas políticas sobran hasta que la justicia no se pronuncie.
¿Saben muchas mujeres que están siendo maltratadas?, está claro que no. Ese extraño síndrome que hace que aceptes la vida que llevas: de desprecios, de insultos, de malos modos, se ha sentado en una franja de población femenina y está resultando enormemente complicado hacerles comprender que la tolerancia debe ser cero.
Nuestra colectividad está llena de mujeres de mediana edad que no trabajan fuera de casa, su obligación está en el hogar y se sienten impotentes ante la posibilidad de denunciar a su maltratador y verse en la calle sin oficio ni beneficio. Conozco incluso quien me ha comentado que no le queda más remedio que aguantar, que ¿a dónde va a ir?; son tantas las que les ocurre esto, que ni siquiera los estudiosos del tema tiene datos fehacientes.
Sentirse maltratada psicológicamente es lo peor que te puede ocurrir, seguir viviendo sin vivir en ti más aun. La primera mirada de “calla”, la patadita por debajo de la mesa para que no intervengas en la conversación, el comentario de que lo dejas en ridículo y actos semejantes, son la luz de alarma de que “tu vida no vale nada si no pones tierra por medio”.
Se está dando un curioso caso; mujeres de más de cincuenta que: ya sea a través de los medios, o de las asociaciones de mujeres, incluso por consejos de las más jóvenes han llegado a la conclusión de que ya no pueden más, rompen el vínculo y viene la tragedia porque el macho ibérico no soporta que lo abandonen, es un don exclusivamente suyo.
El maltratador tipo no existe, desde jueces que imparten sentencias y machacan a su pareja en casa, profesores de universidad que escupen a la cara de su mujer, al intelectual de turno que ante la sociedad es un caballero y de puertas a dentro una bestia, o al simple obrero que mantiene la teoría aprendida de una propiedad indiscutible.
El tratamiento mediático de la violencia de género necesita un cambio, un revulsivo hacia cotas de mayor implicación y seriedad. No se puede ni se debe hacer leña del árbol caído y convertir en un espectáculo un proceso lacerante que en muchos casos hace que la mujer se sienta acosada y no reaccione como debe, denunciando a su agresor.
Los reportajes de preguntas a los vecinos donde se oye”era un buen hombre”, “no habíamos oído nada”, “parecía una pareja normal” , deben desaparecer de los periódicos, radios y televisiones de una vez por todas, porque tristemente en una sociedad cada vez más urbana, es prácticamente imposible saber qué ocurre de paredes adentro.
Las mujeres tenemos que armarnos de valor y denunciara nuestro enemigo, los vecinos y amigos debemos colaborar en poner ante la justicia a aquellos que sabemos que maltratan, la educación debe formar a nuestros chicos y chicas en un total y absoluto respeto de manera que en unos años cuando en la historia revivan estos hechos les parezcan cosas de la prehistoria.


Noche de San Juan.

Junio 23, 2009

Quemad, Amigos, en las Hogueras de San Juan

Los desafectos y disputas, y que el noble vino

Arda bajo el fuego esperando el solsticio.

 

Mirad cómo las llamas se alzan; dancemos,

Olvidemos por una noche atricción y dolor

y en noble canto alcemos los ojos esperando el día.

 

Noche de San Juan; qué hermosa eres y qué pura;

Como la Mediterranía de tus atributos y tu rito

Te extiendes mágica y perfecta bajo las estrellas.

 

Hoy alzo aquí mi copa, para, en noble brindis,

Purificar lo doliente y esperar en armonía

Bajo el amparo de la Amistad y los afectos

Que la noche antigua nos halle en Paz.


DIGO YO 4

Junio 22, 2009

Digo yo que ya me lo podían haber contado antes.

Porque, así, sin saber, pasan cosas que uno no quiere. Pero, claro, si no se sabe, no se sabe y una va confiada, con esa clase de tonta confianza que da el no saber y, claro, bien se sabe que, ignorar, muy a menudo, trae disgustos, o disgustillos.

Por ejemplo, puede ocurrir que estés en la playa y que vas y te metes tan tranquila en el mar y que si ahora salto una ola, que si ahora doy un brinco y de repente ¡zás!

Si es que ser miope es una faena, que lo tengo yo cada día más claro; sobre todo si la miopía, aunque no dé para ser Rompetechos, es lo suficientemente acusada como para que estar en la playa y tener la ocurrencia de darse un baño, cuando nadie conocido se lo quiere dar, pueda suponer que se vuelva uno a sentir tal que niño de dos años, es decir, perdido. Como eso ya me ha ocurrido un par de veces y me ha servido para quemarme los pies, para hacer de peonza tiritona por la arena y para sentirme desvalida y completamente lela, hace ya mucho tiempo que decidí no quitarme las gafas cuando me baño y así evitar esas cosas y otras mucho peores, sí, peores, como la última vez que fue casi, casi, Rompetechiana y confundí a una medusa con una bolsa de plástico; no sé si a la medusa le gusto el baño conjunto pero, a mí, no me hizo ni pizca de gracia cuando un señor, muy amablemente, me hizo saber que ella estaba allí.

Pero no, a mí, hasta el día de ayer, nadie me había dicho que Neptuno fuese miope y mucho menos que estuviese a la caza y captura de unas gafas nuevas y que ¡mira tú por cuánto! el señorito parece que decidió que fuesen precisamente ¡las mías!, porque eso y nada más que eso es lo que me ocurrió cuando, en menos de lo que dura un parpadeo, la ola, obediente a los requerimientos de su amo, se llevó mis gafas y ahí me dejó, más atónita, más lela y más desvalida que nunca.

Y DIGO YO ¿por qué no me lo habían contado antes?

Que sí, que cada día tengo más claro que nunca se cuentan las cosas importantes y que nos pasamos la vida entera hablando de lo que de nada sirve, oyes.

¡Olitas!

Advertidos quedáis, Neptuno es miope.


Holitas.

Junio 20, 2009

Perdón por usar un texto solo para decir eso de ” he vuelto a los Madriles”…

Lo he pasado muy bien, he descansado, he vagueado, he leído, he escrito, y he engordado un poquito.

“Lo cual que”, me ha venido todo estupendamente.

Besos a toda la peña.


DIGO YO 3

Junio 15, 2009

Digo yo que sería  cosa bien rara pasarse un día y otro día hablando con una misma gente y llegar hoy y callar.

Digo yo que sería bien rarito que os llamase compañeros y no compartir.

Digo yo que no se puede –no se debe- decir primero arre y acto seguido so.

Digo yo que hay cosas que, aunque se puedan, no se pueden.

Digo yo que, si pudiera ser, no penséis que quiero lo que no quiero, mayormente, porque no es…

Digo yo que sería bien descortés no invitaros a brindar conmigo, si vosotros queréis…

Y ¿por qué digo todo esto yo? –puede que os preguntéis- pues porque hoy es la mitad del año y la mitad del mes y, desde que me conozco, siempre que pasa eso es  que…es mi cumpleaños.

Y, me vuelvo a decir: ¿Y con quién mejor que con vosotros que acompañáis mis días?

Brindo por todos y cada uno de vosotros.

DIGO YO


Carta (que no email) a los remitentes inexistentes.

Junio 12, 2009

Estimado Pharmaceutical, Robert, Hí, Enlarged, Doctor, deustche bank prize 10000$:

 

Mis queridos Attention, citybank, Medicine for you, Escuela Tántrica, Lasting, Sweeny   y demás etcéteras:

 

Por la presente les informo que dentro de sus generosas actividades para joder Microsoft, Windows, Google o Terra, de paso dieron ustedes conmigo: una imbécil particular a quien le importa un pimiento sus guerras. Una jilipollas que utiliza   Internet para escribir literatura o algo aproximado a eso. Pero como ustedes no leen, puesto que son informáticos pertenecientes a grandes empresas informáticas estadounidenses, dedicadas a jorobar a otras grandes empresas estadounidenses que a su vez quieren joderles a ustedes…pues eso, que como no leen, y lo que hacen es crear programas informáticos en forma de virus para eso que se llama espionaje comercial y bancario, de paso han tropezado conmigo, que soy una simple particular a la que llenan el correo de virus con absoluto desconocimiento además de que esto me ocurra a mí.

 

Ya me son ustedes conocidos: adquieren la forma estupenda del win32, o de cosa similar, para que yo gaste mi tiempo en buscar en mi sistema operativo la manera de hacer desaparecer el puñetero virus mientras ustedes se frotan las manos pensando que están haciendo la pascua a no sé qué sector empresarial.

 

Ya me gustaría a mí poder obrar de la misma manera, si; criaturitas mías; como encuentre el modo de mandarles por email un virus (a ser posible dos o tres) que les achicharre a ustedes la empresa entera con sus sucursales incluidas, se van a enterar…

 

En tanto esto llega, vuelvo a resetear mi sistema.

 

Firmado: “hi48484448″.

 

(Mas bien: Alena Collar).

 *Nota: no tengo ningún virus, lo escribí después de tener el correo con aproximadamente quince mensajes de este tipo*


Digo Yo

Junio 9, 2009

Y DIGO YO, quién le mandará a una estar siempre en el lado equivocado, en lado menos oportuno, en lado en el que poca -o nada – sombra hay…lo digo por aquello que dice el dicho de que el que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija. Y ya, mientras voy escribiendo, me va surgiendo la siguiente duda: ¿Qué es un buen árbol? ¿Es lo que yo pienso? ¿Es lo que parecen pensar otros? Bien, como veis, vuelvo a estar en el mismo sitio de siempre, en la duda y en lado contrario que es, precisamente, por donde había empezado.

Andaba yo hoy  instalando la “Jaima” que preparo todos los veranos con el objetivo  de evitar que este sol, que más que sol parece llama, me convierta en socarrat y, mientras luchaba con el viento y los amarres, dije  sin saber el porqué “malditos roedores”, frase que , como seguro recordáis, decía Mister Jimks a Pixie y Dixie. Algo así de tonto es lo que, como sin querer, me hizo caer en la cuenta de que una, ya desde chica, parece que se ha encontrado apoyando y hasta admirando a quien se daba por supuesto que no debía. Mister Jimks me parecía estupendo y aquellos dos diablos de ratones unos suertudos que maltrataban a ese pobre gato; rogaba porque el Correcaminos se pegase de una santísima vez el trompazo y que el Coyote consiguiese mandar a Sebastopol a ese repelente; que el dichoso Lindo gatito se zampase una pata de Piolín ; que los indios ganasen a los soldados y que los negros fuesen señores, que el ladrón del banco se llevase el botín sin mayor problema y como con esto, con casi todo. Como es natural estas cosas se convertían en los temas de conversación de recreos y pandillas con lo que, a la niña que fui no le quedaba más opción que  discutir o callar y, en ambos casos,  sentirse más descolocada que un pulpo en un garaje.

DIGO YO ¿por qué andará una siempre tan dislocada? ¿Alguien lo sabe? ¿Alguien me puede dar alguna pista?


Todas somos un poco Ella

Junio 8, 2009

CARMEN COELLO
Lo que la mayoría suponíamos y muy pocos se atrevían a expresar, ya ha salido a la luz; estaba muerta, asesinada “presuntamente” a manos de su verdugo. ¿Cuántas fuimos las que pensamos desde le primer día que el final era este? Las mujeres sabemos que ninguna de nosotras sale huyendo de esa forma y deja atrás a todos los suyos, algo nos hacía pensar que ése no era un comportamiento normal y tristemente acertamos.
Llena de vida e ilusiones cumplía todas las premisas de un largo recorrido como mujer maltratada, veinte años soportando el acoso y derribo de un sinvergüenza sin escrúpulos que sabía cómo utilizar el chantaje emocional, hasta que su “propiedad” volviera al redil. Él, no podía permitir que aquella que consideraba suya, intentara rehacer su vida libremente y se desvinculara de su vida. Hoy, ya no está aquí para poder vivir esa una nueva vida; esa posibilidad se truncó el día que conoció a semejante monstruo, machista donde los haya; mantenía una doble vida y alardeaba de su condición de macho de la manada.
Una niña de veinte años escasos que se enamora de un tipo casado que continuamente le hace promesas; todas incumplidas. El chantaje emocional es tal que logra doblegar el carácter de la víctima hasta que en un determinado momento de madurez y de ayuda exterior reacciona, se da cuenta que está desperdiciando su vida. ¿Que ocurre?, que el golfo, el fanfarrón, no puede soportar ante sus amistades que esta posesión se descarríe y se salga del guión. Urde un plan premeditado –o para mí, o para nadie– y termina con su vida; siendo el colmo del desprecio, tirarla en ese pozo inmundo, que expresa con un trágico realismo, la consideración que tipos como ese, dan a la mujer.
¡No, no está loco! A todos los “presuntos” asesinos sin escrúpulos ahora se les tacha de locos, pero para nada, está bien cuerdo y lo que le ocurre es que su prepotencia, ese complejo de creerse más listo que nadie, le traiciona y mete la pata. Dicen que incluso osaba hablar de lo enamorado que estaba de ella y que no soportaba su falta.
Todos hemos recogido los carteles de esa chica con cara de ángel, rápidamente; ahora la justicia deberá cumplir con su papel y que se pudra en la cárcel. Algunos medios, sin escrúpulos, han hurgado en su vida privada y se han vanagloriado de su hazaña, poner ante el micrófono o la cámara, lo más morboso del caso. Ni siquiera el Ayuntamiento de Santa Cruz, ha respetado la manifestación de repulsa en la Plaza Candelaria y mientras ésta discurría, se festejaba no sé qué pamplinas con pasodoble incluido.
Al final y como remate de la historia, él volverá a la calle, ella ya nunca sonreirá ni alegrará la vida de los suyos.
¿Hasta cuándo? ¿Resulta tan difícil prever el futuro? Pues no, o educamos a nuestros jóvenes en valores de Igualdad, o la violencia machista seguirá campando por sus respetos sin que nadie pueda pararla.
Debemos, sobre todo dejar claro a nuestras jovencitas, en plena adolescencia, que no pueden dejarse manipular por sus parejas y evitar en todo momento situaciones de restricciones en la forma de vestir, en la salida con amigos y amigas; esas son las semillas del maltrato. La edad y la inmadurez favorecen la sumisión pero en el siglo XXI nuestras hijas e hijos deben saber que somos seres libres y no podemos, ni debemos admitir ningún tipo de cortapisas a nuestra autonomía individual. Si a través de la educación familiar y escolar se consiguen los techos de “Igualdad” que la sociedad demanda conseguiremos hacer desaparecer esta lacra social, “el terrorismo machista”.


DIGO YO

Junio 4, 2009

Estrenamos, sí, así que ¡señoras y señores, monsieurs et madames, abramos el telón!

Iremos descubriendo, juntos, que se esconde detrás, si es que hay algo…

De momento y, por empezar, veamos a qué el nombrecito de esta entrada. Para ello, vamos a imaginar, vamos a ponernos en la barra de este sitio que llamamos  Nuestro Café y en el que, a fuerza de parloteos, de risas, de cuentos, de historias serias, tristes, verdes, blancas, rojas y moradas, de discusiones y hasta de gritos, algunas veces, – de los buenos y de los malos-, hemos ido haciendo esta Tertulia. Bien, pues ahora que ya estamos con nuestra imaginación en el lugar y bien acodados en la barra -¡qué estupenda postura!- Es, en este momento, cuando uno suele mirar al que tiene justo a su lado y decir una de esas frases de “comienzo” y que en sitios y situaciones como estas podría ser: Y digo yo… Pues eso.

Antes de abrir la puerta de este establecimiento venía yo canturreando aquello de: No se estila, ya sé que no se estila, que te pongas para cenar jazmines en el ojal… Y no, no es por azar que de mi boca salga esta y no otra canción porque, para llegar hasta aquí, he tenido que salirme varias veces de la acera –derecha-para dejar pasar a individuos de toda edad y condición, sortear a una horda de eso que llaman la tercera edad y que a un tris han estado de dejarme entoñada contra la pared o lanzarme a la carretera sin ningún miramiento (eso sí, seguro que, si me lleva un coche, hubiesen dado alaridos de indignación); posteriormente he sido agredida, visualmente, por individuos del sexo masculino pertrechados con bañadores y chanclas de todo tipo y color y en “toples” ( debo hacer constar que la playa más próxima está a unos 50 Km, o más); anteriormente, alguien me dio con la puerta de un establecimiento en las mismas narices y, en el ascensor, he compartido mini espacio con alguien, ¡pobre!,  que debo suponer  padecía afonía, como poco. Llegado este punto, mi cabeza que siempre va un paso por delante de mí y cuida de mi seguridad mental –más o menos adecuadamente-, antes de que  en un raro delirio, empezase a desvariar y me diera por pensar que me había desplazado , vaya usted a saber cómo, al medio oeste, comenzó a canturrear la canción antes mencionada.

Y, DIGO YO, ¿seré yo tan antigua? ¿Andaré yo equivocada? ¿Caminaré en y hacia el error? ¿Seré una borde sin posibilidad de cura?

Esperando de ustedes, siempre más sabios, más templados, más lógicos, sus siempre buenas respuestas, me quedo con la cancioncilla porque  me DIGO YO que:

Desde luego parece un juego
pero no hay nada mejor
que ser un señor de aquellos
que vieron mis abuelos.



Para Cuando no Estuvieras…( texto inédito…aún)

Junio 1, 2009

“Tus ojos me recuerdan las noches de verano”… (Antonio Machado)

 

Tus ojos eran oscuros y brillantes, como una noche de verano en la que titilaban estrellas y la luz abría espacios infinitos allá lejos, más allá de la línea de sombra. Eran profundos y largos, como el susurro del trigo en el campo que se adivinaba en agosto entre el viento de la noche. Eran tus ojos una paz del alma rompiendo la madrugada en hilos de cristal y música.

 

Nacían tus ojos de la esperanza en la vida buena, en la vida sencilla, en las cosas calmas, en el tranquilo amanecer del alba sin sombra, entrelunada. Pétalos de arco iris entre café y ropa planchada.

 

 

Cobijaban tus ojos en la casa. Se acercaban todos a tus ojos, se quedaban en ellos, se acunaban en tus pupilas insomnes; insomnes para cuidar a otros ojos sin luz.

 

Abrir tus ojos era tan sencillo como llamarte, nombrarte, decirte: y tú estabas allí, extendida en torno a tus iris, como una flor de la nieve que se resistiera a la helada del invierno; para, con tus ojos, traernos las noches del verano.

 

Cálidas noches de verano, sí. Aunque el frío permaneciera fuera, detrás de las ventanas. De las ventanas de tus ojos que- chimeneas de ternura- calentaban sabañones y heridas, esquirlas y dedos inflamados.

 

Arena larga de tus ojos, abriendo playas inmensas donde bañar la sonrisa. Olas como úteros, placenta donde dormir a salvo del exterior, a salvo de donde no están tus ojos.

 

Mirando. Siempre mirando. Siempre resguardo y caracola, escondite y regazo.

 

“Tus ojos me recuerdan las noches del verano”…

 

Ahora que no los tengo y el verano se explaya, se extiende, se infinita en las luces lejanas; ahora que los trigos rumorean aromas y las estrellas susurran pedacitos de sonatas, recuerdo.

Recuerdo aquella mirada que mirándonos nos hizo mirarte para la eternidad, y quedarnos con tus ojos.

Para cuando nos faltaras tú.