DIGO YO 14

Septiembre 28, 2009

Siempre envidié de las pelis  y series americanas esa magnífica capacidad para hallar una respuesta oportuna ante cualquier situación. ¡Ay, lo que yo habría dado por haber venido al mundo con semejante capacitación! Pero no y tan no que más que respuestas voy empezando a creer que sólo soy un compendio de preguntas. Y pasa el tiempo y eso es lo peor; sí, porque, cuando una era como Umbral, es decir, no escritora sino joven e indocumentada -tremendo esto de escribir, van cayendo como moscas diminutas las letras y componen una palabra y luego otra como si, por arte de magia, saliesen del fondo blanco de la pantalla hasta que caes en la cuenta de que es tu yo quien te habla, lees y  ves que  si bien es cierto que perdiste lo primero, nada se ganó en lo segundo-; , si vuelvo, vuelvo…decía que, cuando la juventud reinaba en mis días, había la esperanza –qué digo esperanza, había la certeza (¡¡)- de que el asunto era un cuestión transitoria, y que una mañana así, con la misma naturalidad, con la misma certeza con la que sale el sol, brotarían las respuestas y llegaría la sabiduría y la espera a que la vida sucediese, sucedería; ahora sé que no ocurrirá, muy al contrario, pasan los días y con cada uno de ellos voy perdiendo una respuesta y ganando tres preguntas – o más-.

Por eso me asomo por aquí, por ver si alguien más avezado que yo puede  y quiere contribuir a ir restando de mi larga lista.

*Si un médico es, por poner un ejemplo, Testigo de Jehová ¿podría trabajar en un hospital público? ¿podría negarse a hacer una transfusión o una operación?

*Si por la zona levantina se sabe que, impepinablemente, cada mes de septiembre hay un episodio (así lo llaman) de gota fría ¿no sería lógico dedicar el mes de agosto a limpiar ramblas, desagües, cloacas (ojo que hablo de esas que hay en la calle, no de partidos políticos, que ya sé que, hablando de estas zonas la cosa puede llevar a equívoco)? ¿Por qué si yo construyo mi casa en un cauce y pasa algo puedo pedir ayudas económicas? ¿Por qué si hay alerta roja  y cae el diluvio universal se pasa por una riera?

*Si tengo un individuo A y un individuo B y sé que A no es formidable pero sé seguro que B es un fiasco ¿por qué destrozar a A y apoyar a B?

Sí ya sé, aturdo y por no seguir apabullando, paro –por hoy-. Pero no, no me despido sin dejar cuatro frases que ayer leí.

-La primera la dice L.García Montero en El Dominical de El País:

“…La vida es una costumbre de ilusiones fracasadas”

-Del mismo lugar y de una entrevista a Sam Savage que me entusiasmó, saco la segunda:

“La gente se aburre porque no se fija en los detalles””

Y la tercera:

”Tú recuerdas tu pasado, y el pasado de lo que habrá de ser tu futuro”

Y, por último, la cuarta que no es exactamente una frase pero sí es impactante.-

“Lo bueno es que ahora sé que hay alguien al otro lado”

Una vez más les saluda y les queda agradecida por su infinita paciencia.


DIGO YO 13

Septiembre 19, 2009

190909

Eso es lo que veo escrito cuando lo escribo y me quedo quieta, mirando, inmóvil. Es una quietud similar a la que sucede cuando miras un cuadro. Vas a una exposición, paseas tu mirada por las diferentes pinturas y, de repente, una te deja quieto; no es preciso que la pintura sea buena o mala, fea o bonita, simplemente algo  te llama y te hace parar frente a ella sin saber si hay algo que disgusta o es que hay algo que gusta. Muchas veces, aunque busques,  nada  puede ofrecerte una explicación pero tú sigues allí, parado, lo que si aciertas a saber es que hay algo que la hace distinta de las que la rodean. Pues eso es lo que me ha sucedido a mí cuando, al poner la fecha, vi ese número. ¿Qué me dice? Nada ¿Por qué miro? No lo sé ¿Qué tiene de diferente al número que fue ayer o al que será mañana? Ni idea. Debe ser que, en esto, pasa como en otras muchas cosas: no saber no ayuda a despejar dudas, tampoco a sentirse mejor o peor; no saber te deja nadando sin agua, eso sí, lo bueno de de bracear de esta forma es que, si logras impedir el golpetazo, al menos estarás seguro de que no te vas a ahogar…

Pero no yo no venía  a hablar de esto, más bien esto me ha encontrado como me encuentran, casi siempre, las cosas, sin buscarlas; en realidad sin saber siquiera que las estaba buscando, de tal modo que, con frecuencia, se convierten en una auténtica sorpresa, que sea de susto o de alborozo, eso es ya otro cantar.

Y, entonces, ¿qué venía yo a decir aquí? Pues ya casi que carece de importancia, aunque pensando mejor ¿es que tenía antes importancia? Pues no, ni antes ni ahora. Era, sólo, una más de esas preguntas que me asaltan y que no sé contestarme.

Resulta que mi cabeza –su dolor- me llevo a ver un concurso de televisión y que casi diariamente, mi estómago –mientras lo lleno- me lleva a ver otro concurso de la 2 que me divierte. Y…¿qué? Pues que ver ese otro concurso de entretenimiento, me trajo a la pregunta asaltante ( lo de tonta lo añado yo para que no tengáis que hacerlo vosotros) que no sé contestar (¿no sé? ¿no quiero?). Veamos, como ya he dicho el concurso de mis mediodías es “cultural”; el otro, de entretenimiento (por llamarlo de algún modo) pues bien, he comprobado que ganar dinero a tutiplén en unos minutos es cuestión fácil y, si el azar sonríe al concursante, puede llevarse 10, 20, 30 ¡mil!  euritos –o más- en un plis-plas; sin embargo, en mi concurso preferido, para ganar 400 euros hay que ser un hacha y llevar incorporado un magnífico disco duro; para llegar a los 10.000, hay que ser un portento en varias materias  que, además, ha tenido que permanecer en el programa unos 3 meses -o más-.

Y DIGO YO ¿Por qué será? ¿Por qué vale más saber doblar la lengua que saber lo que significa chafandín? ¿Por qué?


Víctor Jara, en el recuerdo

Septiembre 16, 2009

cara

“…¡Mira mis manos, mira mis manos… me las machacaron para que nunca más volviera a tocar la guitarra¡”. Fue lo que le pudo decir Víctor Jara al periodista Sergio Gutiérrez Patri, cuando éste le preguntó cómo estaba, al encontrarse con él en un pasillo del Estadio Chile el 12 de septiembre de 1973″

Después de sufrir brutales torturas, fue acribillado por 44 balazos el 16 de septiembre de 1973 y su cuerpo arrojado junto al cementerio de Santiago.
Se ha reabierto el caso contra el jefe del campo de detención.
Esperaremos, para poner en el lugar, que siempre le ha correspondido, a un gran luchador que nos deleitó con su música y su defensa de la Democracia
Víctor Jara en la memoria.

Victor Jara Manifiesto


DIGO YO 12

Septiembre 13, 2009

Quién me lo iba a decir a mí, oiga.

Quién me iba a decir que, muchos, muchos años después, yo traspasaría los límites de un largo pasillo, de una puerta blanca de cocina cerrada, para bailar con el mismo brío, con la misma pasión, esas mismas músicas que bailé cuando mis hermanos mayores –tan mayores entonces, tan iguales ahora-bailaban cuando hacían, en nuestra casa, sus guateques –decían ellos- y de los que yo, como enana, quedaba excluida . Aquel pasillo se me hacía estrecho para bailar la YENKA, sobre todo porque mi coordinación nunca fue muy buena y manos y pies se empeñaban en no estar en sintonía, sin embargo era fácil, muy fácil bailar esas otras canciones que yo no entendía y que,tal vez por eso , sí consiguieran que sólo música y ritmo fuesen capaces de  poner de acuerdo a mis movimientos. Aprendí al dedillo –pronunciación incluida y con  deje muy “inglis”- aquellas canciones que mi hermano canturreaba a todas horas, sobre todo, mientras estudiaba paseando, incansable, ese largo pasillo, abrazado a su guitarra y al artilugio colgado del cuello en el que reposaba una armónica así, en un constante ir y venir hacia su habitación en la que se ubicaba el tocadiscos y de la que salían, al volumen determinado por la presencia o ausencia de mi padre, aquellas  canciones. Así fue como las aprendí, para indignación de mi hermano que me miraba como a una loquitonti cuando me oía pronunciar de aquella manera y decir cosas como: silofyu, jelp anisonbari... que para mi nada era pero, naturalmente, sí para él; años después comprobé que, mi oído, no había funcionado tan desastrosamente y, salvando distancias, el disparate no era tanto.

Pasaron los años y, si bien es cierto que esas canciones nunca dejaron de sonar, también lo es que yo no hubiese podido imaginar que, tantos años después, emisoras de radio, televisiones y hasta en esos regalos que la prensa de los domingos ofrece ,volvería a ver a aquellos personajes  y que, aquellas mismas canciones, llegasen a ser la música que se escucharía en una de las fiestas más significativas de esta ciudad que me contiene;  porque, en este tipo de fiestas masivas y populares, lo que solía sonar era Bisbal, Paulina Rubio o Paquitochocolatero, pero no ayer, porque ayer, lo que sonaba, era Please please Me, She love you o Yellow Submarine, porque  por increíble que parezca, lo que sonaba  ayer, eran THE BEATLES y  yo, como en una extraña excursión por el tiempo, me vi cantibailando junto a gente de todas las edades y no pude más que sonreír.

Y,DIGO YO, por qué no querer imaginar que esto pudiese ser un nuevo punto de partida, una nueva oportunidad  o un punto de encuentro entre edades, razas, mundos; a ver, que alguien me diga cuándo ¿Cuándo y cómo abuelos, padres, hijos, hermanos, catalanes, castellanos, chinos, agnósticos, cristianos, seres de mil formas y colores de aquí o allá podríamos habernos puesto de acuerdo para cantar la misma canción? ¿Y si fuese que cantar sirviese para entender?¿Y si fuese que aquellos que, en su día, sirvieron para romper ahora también…?

Sí, es más que posible que esto sólo sea el resultado de uno de mis delirios pero, lo que sí sé, es el gusto que da estar en la calle, traspasar pasillos y, tantos años después, cantibailar con LOS BEATLES.


El ocio nocturno de los jóvenes

Septiembre 10, 2009

Les dejo con un artículo que tenía ya desde el domingo en prensa pero que he esperado hasta hoy porque andaba un poco confundida con los acontecimientos
Besos
Carmen Coello.- Definitivamente la gente joven tiene el tema del ocio bien fastidiado. Más que nada, por necesidad; llevamos años viendo como se organizan para hacer botellón y últimamente recibiendo noticias de las nuevas sanciones impuestas por el consumo de alcohol y el ruido en las noches de verano.

El llamado “botellón” –fenómeno antiguo ya- parece estar convirtiéndose en un problema social; era algo puntual en las ciudades y los adultos nos echábamos las manos a la cabeza, ahora se ha convertido en una práctica habitual en todos nuestros pueblos entre los más jóvenes con el argumento del ahorro.
Nuestras islas, con la benignidad del clima, se prestan a que esta práctica se extienda en el tiempo con el consiguiente desasosiego para el vecino que debe dormir.
Sin embargo, el catedrático de Sociología de la Complutense de Madrid -Alfonso Pérez Agote- llegó a decir en su día que el botellón es, “la única forma, o la manera fundamental que tienen los jóvenes españoles de liberarse de la dependencia estructural del mundo adulto que padecen”, argumento que comparto en parte, porque si bien los chicos y chicas españoles están desencantados de la sociedad actual -con una gran crisis y un futuro negro- deben comprender que estas formas de diversión chocan con los intereses de la inmensa mayoría de la de la población que requiere un merecido y productivo descanso.
Todos conocemos las pautas que se siguen en esta praxis; si hablas con gente que lo practica te infieren: “que no van a discotecas porque no se puede hablar”, “que así, en la calle, se conoce más gente” y por último -el más importante- el “argumentario económico”, que no es poco, en los tiempos que corren. Imposible que se puedan pagar los “precios”, con el agravante de que en múltiples ocasiones no van unidos a la calidad del producto recibido; todo lo contrario
Sé que es muy difícil, prácticamente imposible ponerle puertas al campo, pero hay que intentar hacerles comprender -por lo menos al mayor número de ellos y ellas- que tiene que haber otras formas de diversión. Nuestra cultura, no ahora, sino siempre; ha utilizado el consumo de alcohol como palanca de desinhibición en todo tipo de fiestas y acontecimientos sociales; pero constituye un enorme riesgo, porque cuando hablamos de alcohol, hablamos de una de las drogas más duras, todos conocemos casos. Es evidente que el problema estriba en el exceso, la falta de control y en la perdida de dignidad -del respeto que uno debe tenerse- que supone participar en un evento que deja el ambiente urbano -aquel en el que todos convivimos- convertido en un estercolero. Eso, y el avasallador exceso de ruidos que se produce en algunos casos, dejan pocos argumentos a los defensores del botellón.

Por lo pronto deben aprender a cumplir las leyes y tener claro que haciendo botellón se infringe la prohibición del consumo de alcohol en la calle y las normas antirruidos ensordecedores. Si en sus familias, cada vez las indicaciones son más laxas y la edad se recorta en estos usos, habrá que recurrir al profesorado de la enseñanza pública, como tabla de salvación por su solvencia; que sea éste el que intente establecer, a través de distintas áreas, la formación adecuada a los jóvenes, sobre todo en lo relativo al “consumo de alcohol como regla”; haciéndoles comprender el peligro que para su salud, su vida futura supone esta adicción. ¿Recordamos La Ciudadanía?

Las administraciones públicas y sobre todo las locales, desde las concejalías de juventud, deben establecer un entramado con los implicados -chicos y chicas- de manera que sean escuchadas sus peticiones, se pongan propuestas sobre la mesa y se busquen soluciones de consenso. El ocio no es incompatible con la seguridad, la salud, ó la limpieza ciudadana, todo lo contrario y existen otras formas de pasarlo bien, sin que medie la gresca permanente.

Tristemente creo que es un gran problema al que no se le ven respuestas, que seguirá llenando espacios de protesta de uno y otro lado; las posibles soluciones dudosamente contentarán a nadie.


DIGO YO 11

Septiembre 8, 2009

DIGO YO que ya querría decir algo pero hay momentos en que uno agradecería que quien dijese fuera un tú. Y es que hay momentos, días, en los que decir se vuelve tan denso como un muro y lo que se precisa es dejarse acunar por una voz que, poco a poco, suavecito, te vaya diciendo…

Hay días extraños, días que uno sabe que son porque respira y porque se marcan en el calendario como vividos pero se desdibujan y pesan. Esos días amanecen como cualquier otro pero, sin que lo presientas, se van inclinando hacia su propio ritmo que, a menudo, no es el  que sabes o el que quieres bailar, de manera que, de repente, sin saber cómo ni por qué, te encuentras frente a frente con ese día raro. Lo miras  como imaginas que él te mira a ti  pero, hay una diferencia, y es que él – el día- sabe que discurrirá y completará su ciclo, con tu ayuda o sin ella, sin embargo, eres tú quien  miras sin ver y quien no tiene ni idea de cómo manejar los minutos que te ofrece.

En días así, procuro acallar mi voz y seguir esperando a que algún viento cambie el rumbo de los pensamientos torpes; es conveniente, en días así, no mover ni una coma, ni un papel y seguir un ritmo pautado que te impida escuchar la música de otro baile y, siempre que se encuentre la fuerza suficiente, automatizarse  y dejar que las horas vayan transcurriendo. Pero nada, nada ayuda más, en estos días inexplicables, que una voz.

Dentro de las pocas cosas para las que me dio de sí el día loco que hoy me tocó en suerte , llegó hasta mi una cita que es más que posible , sea la responsable ( ya veis, echando balones fuera) de este desvarío que padecéis y, aunque no lo creáis, vaya que lo siento; la cita decía:

El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir.

-Mark Twain-

Debe ser eso es lo que me ha sucedido a mí porque, sin pretenderlo, se cumplirán, una por una, sus palabras ya que:  dije sin decir,- testigos sois-, me dispongo a beber sin tener sed y a comer sin hambre; eso sí, por contrarrestar la tontería, comeré jamón y me beberé un buen vino de Rioja; siento que lo vuestro, al leer todo este sin sentido, no haya sido tan gratificante.


Camino de Italia

Septiembre 6, 2009

Queridos amigos/as de esta Tertulia que ya ha tomado sentido de café de siempre:

Cuando leáis este artículo yo estaré, o bien durmiendo (con eso de “programar entrada” saldrá hacia las diez menos cuarto de la noche) porque me levantaré a las del alba (las tres de la mañana), camino del aeropuerto o probablemente en Italia para quienes lo lean el lunes.

Quería hacerlo así. Quería escribirlo y dejarlo sin posibilidad de leer contestaciones, porque me conozco y sé que entraría a responderos y no quería ni quiero convertir el escrito en eso, solo quiero compartir un sentimiento, sincero, puede que equivocado pero el mío, con la confianza que da saber que puedo hacerlo aquí en casa.

Somos un grupo de gente que ha coincidido en apreciarse y en querer un lugar común donde residir. Cada uno está aquí por un motivo, cada uno permanece por una cosa.

Este es un lugar de encuentro, de charla y de cotidianidad de todos los días. Un lugar que- estoy segura que lo sabéis- hice con mucho afecto y con mucho cariño. Un lugar que pudiera acogernos en libertad de decir y de actuar.

Este sitio ha ido derivando hacia lo que se ha querido que sea: una charla amistosa diaria a través de los comentarios de todos.

Bien, diréis, y ¿a qué viene esto?…

Pues viene, amigos/as, a que siendo como es, yo no encuentro aquí mi sitio. Entendedme: claro que me importa el afecto, la charla, la conversación tranquila, todo eso para mí es muy importante. Pero no a través un blog. ¿Comprendéis?… A través de un blog yo busco otras cosas, quiero otras cosas, necesito otras cosas. Para que me entendáis y no lo digo con ánimo de molestar, sino de expresarme con rectitud, con lo que siento, esta tertulia lo que hace es sustituir a un sistema de conversación muy habitual en Red, que es el Mesenger. Y yo, amigos/as míos, ya he pasado por esa etapa. Y sustituir lo que es un blog por una conversación Messenger me parece desperdiciarlo. Y entiendo a la vez que a todos vosotros os agrada este sistema, os resulta sencillo, os permite conversar. Pero debéis entender que a mí no me sirva, que a mí no me motive, que a mí no me resulte igual que a vosotros.

Por eso me voy. Y me explico: la Tertulia seguirá. Yo la seguiré administrando, porque soy la que conoce el sistema, pero no participaré en ella. Para mí en adelante la Tertulia es vuestra, cuando la inventé la inventé para vosotros,  de hecho, todos vosotros tenéis todas las atribuciones para llevarla adelante (acabo de poner a Soto como “editor” que es la categoría de usuario que tenéis los demás); lo único que no podéis es eliminarla. Podéis moderar los comentarios, borrarlos, meter fotos, videos, quitarlos, etc. De vosotros depende de ahora en adelante que este lugar siga siendo acogedor, amable, y…cotidiano.

De mí solo depende deciros que tenéis mi cariño y que me alegraré siempre de haber inventado un lugar donde siempre podáis estar sin que nadie –ni siquiera yo- os diga cómo.

Un abrazo con el corazón, camino de Italia.

 

 

 


Pájaro de lluvia

Septiembre 4, 2009


Saludos a la vuelta

Septiembre 2, 2009

Les envío un pequeño relato que escribí este verano y que es totalmente real
Sorpresa estival
Carmen Coello.- Era una mañana luminosa, con un sol ardiente, que estaba avisando cómo sería la fuerza de sus rayos en las horas del mediodía; apenas corría aire pero la sensación de sosiego, de quietud, resultaba muy agradable.

No, ese día no me podía ir directamente a la playa, nos habían invitado a comer un pescadito frito a media mañana, ¡vamos!, eso que en otros lugares llaman aperitivo.

Cuando eres nueva en una localidad, observas los comportamientos humanos y luego sacas tus conclusiones; tenía la sospecha de que aquel día iba a ser muy interesante. Todos se conocen, pero enseguida pasas a formar parte de su círculo, con amabilidad y total normalidad.

Por lo pronto te quedas en treinta y tres cuando te dicen “camina por el veril y verás”, todavía están limpiado el pescado en el varadero.

Ni la más remota idea de lo que era el veril, lo llamaban todos así aunque tampoco sabían explicarme exactamente qué significaba, para los lugareños la orilla y ya está; al llegar a casa lo busque en Internet, como todas las dudas que te surgen actualmente; era eso, el borde de la costa,

En mi mente urbana, resultaba un poco insano el que se destripara el pescado allí, en el mismo espacio donde entran y salen las lanchas. ¡Qué equivocada estaba!, para los que faenan a diario tenía una lógica que pronto descubrí

Con la torpeza propia de las, que la mayor parte de su vida, sólo han caminado por el asfalto, me acerqué al lugar donde se preparaban para el festín los chicharros y las morenas; el susto fue mayúsculo. En un trozo de costa, de menos de cincuenta centímetros de profundidad se veía una enorme sombra negra, que al moverse por las puntas reflejaba el dorso blanco. ¡No me lo podía creer!, era una manta o un chucho como la llaman los del lugar -espero que lo siga siendo- que vive en la zona desde hace tiempo.

Parecía un animal domesticado, se acercaba a los humanos con mucha mejor intención que muchos de los de nuestra especia hacia ella. Por un momento me recordó mi infancia y las películas de Flipper, aquel delfín que nos dejaba con la boca abierta.

De entrada te da un poco de miedo ver aquel bicho de más de cien kilos cómo se pasea en medio metro de agua y además cómo sabe que ésa es una de sus comilonas esporádicas.

Está curtida y le han cortado la gran cola que posee esta especie -ese látigo con aguijón cerca de la punta que le sirve para defenderse- por lo que los pescadores cuentan que se ha refugiado en la zona ya que no tiene con qué hacer frente a sus depredadores naturales, pocos por cierto, el principal el hombre y sus deportes.

Su piel negra está llena de cicatrices y cortes propios de un lugar plagado de motores, arpones y ¡niños!; estos le han hecho alguna perrería, tal como colgarle una botella de refrescos vacía para ver cómo se mueve por el muelle; me han dicho que la llaman “plaza de toros”. No obstante ella sigue ahí, recorriendo la zona, llevando a la imaginación la sensación de ser una nave espacial a punto de emprender el vuelo y esperando, día a día, esa limpieza de pescado que le proporciona parte de su sustento diario.

Pasado el susto y celebrando que la naturaleza sea tan inteligente, les diré que, en casa de Pedro El Jinete, el pescado estaba buenísimo, el vino blanco frío de La Gomera más aún, junto con el pan y el gofio amasado.

Seguro que repetiré la experiencia y sin ninguna duda espero que ese enorme ser de las aguas siga viviendo mucho tiempo, conviviendo sin problemas con los que se han convertido en sus cuidadores. Parece un cuento de verano, pero es real como la vida misma.